No me gusta el invierno, de hecho, nunca me ha gustado.. Me hace sentir más fría y dolida de lo que soy usualmente. Esas tardes de ''manta y sofá'', esas películas románticas, estúpidas, todo eso me da ganas de vomitar.
Soy más de salir hasta el amanecer del día siguiente, llueva, nieve o truene, no me gusta estar encerrada, por que así puedo no pensar en mis cosas... Además, en la vida real nunca te dicen esas ridículas frases de las películas, nunca te cuentan qué hay detrás de ese enamoramiento que ellos quieren enseñarte.
Por que todos sabemos que eso no existe, ¿Verdad?.
...Pero, ¿A quién no le gustaría?.
Lógicamente, me encantaría tener una relación perfecta, ser feliz las 24h del día, y más si las hubiese, me encantaría que llegaran a mi puerta con un ramo de flores, que me llevaran a una cita perfecta, me gustarían tantas cosas..
Pero al final, nunca tenemos lo que queremos, y lo único que queda es esperar a que llegue otro invierno frío, que me hiele por dentro y por fuera, y seguir anhelando lo que nunca tendré, lo que no supe apreciar cuando lo tuve.
-Blooodyel.
miércoles, septiembre 30
Mi piel se erizó cuando entró en contacto con la tuya, saciando así todas las necesidades del mundo por un instante, de tal modo que pareció ya no haber más guerras ni gente muriéndose de hambre, porque para todos los males, tú siempre fuiste la solución. Y lo sigues siendo. Al igual que la piel, también se me erizó el corazón que temblaba con cada una de tus palabras que se marcaban en mi al rojo vivo. Mis labios se secaban deseando el roce de los tuyos como un desierto que espera la lluvia. Tus manos recorrían cada parte de mi cuerpo, lenta e intensamente. Nuestras miradas lo más semejantes a balas perdidas en el vacío. Y tu barba en ocasiones rozaba mi cuello, en ocasiones era tu lengua y no había nada más excitante que eso en un sencillo momento. Pero gracias a ti, experimenté la sensación más hermosa del planeta, llamada amor. Porque nadie me trataba como tú, nunca nadie antes me quiso como tú me quieres.
- Nereydda.
martes, septiembre 29
Demons.
Pasaban las horas, los minutos, y yo, tumbada junto a la nada, mirándola, enfrentándola.
Mis pensamientos rondaban todos y cada uno de los rincones de mi cabeza, era un sin parar, constante, doliente... Pero no podía hacerle nada, así que seguí machacándome con cada uno de ellos.
Todo eran preguntas, nunca obtuve una respuesta para ninguna de ellas, y así, continué echándole granos de arena a mis incertidumbres, hasta hacerlas pirámides, de esas imposibles de escalar.
Como tus ojos, tan sinceros y hirientes, y tu sonrisa, que quizás no sea perfecta, pero a mí me basta.
Y me encantaría que fueras capaz de darte cuenta, algún día, tal vez, de todo lo que siento y sentí, de todo lo que sentiré, y de todo lo que me seguirá doliendo... Aunque supongo que de esperanzas se vive, y los cuentos no siempre tienen finales felices.
Y así, como el niño pequeño que es arropado por su madre antes de dormir, vino y me arropó mi tristeza, para, una noche más, quedarse a mi lado y hacerme compañía en una noche oscura y desganada, como mi alma.
- Blooodyel.
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